Quizás sea un buen momento para aclarar las diferencias entre enseñanza y aprendizaje. En la enseñanza hay tres “partes mutuo influyentes” llamada comúnmente en su conjunto como la “Tríada Pedagógica”: Un contenido, Un sujeto que aprende (a su manera y ritmo) el contenido y un sujeto que intenta enseñar el contenido al sujeto que aprende. El sujeto que aprende lo podemos llamar Educando, y el que busca enseñar, Educador. Aunque hoy quizás es lo más común decirle “Profesor” y “Alumno”. Personalmente me gustan “Docente” y “Estudiante”; pero quizás porque aplica en el ámbito en el que que enseño yo; si fuera un profesor de Tantra viviendo en la montaña probablemente no le diría “Estudiante” a aquella persona a la que enseñe Yoga.
La enseñanza, en palabras simples: alguien que aprende intencionalmente algo de otra persona que intencionalmente se lo enseña.
Ahora: puede haber aprendizaje sin que haya enseñanza. Es decir, que uno mismo, por relacionarse con la vida misma, con su contexto y sus experiencias, aprenda. En este caso, no hay tríada Pedagógica. Hay solo dos sujetos: el medio (contenido) y el sujeto que aprende. De hecho, en cierto sentido estamos en constante aprendizaje. Este aprendizaje no intencionado por quien lo aprende sucede espontáneamente; pero el aprendizaje que sucede a través de otra persona, no.
Entonces. La enseñanza es de una persona a otra/s. El aprendizaje en cambio es un proceso propio, que además, puede ocurrir (o no) en el proceso de enseñanza.
La enseñanza entonces, no surge espontáneamente. Requiere esfuerzos. Del Educador y del Educando. Tanto profesor como alumno buscan el mismo fin: el aprendizaje de un contenido/habilidad específico/a por parte del alumno.
En resumen: vos podes aprender algo sin que te lo enseñen, pero lo que busca alguien que te enseña, es que aprendas.